… cuando es sincero


Continuando con el anterior post en el blog, y gracias a los comentarios, sugerencias, enlaces aportados, etc. me embarco en este segundo post en el que sigo hablando del Lado Oscuro.
Ya sé que algunos/as me consideran friki, pero no estoy hablando de La Guerra de las Galaxias, por una vez y sin que sirva de precedente, sino que estoy hablando del Lado Oscuro de las TIC en la Educación.

Como dije en los comentarios en esta oscasión voy a enfocarme en la formación, en la evaluación, en la estabilidad de las plantillas y en el papel del cuerpo de inspección educativa. A este paso no solo me sacan del CPR sino que me destierran, jajaja.

La formación incial de los docentes

No hace tanto tiempo que yo salí de la Universidad, en concreto de la Escuela de Magisterio de Teruel, y, por aquel entonces el colmo de la tecnología (estamos hablando de comienzos del siglo XXI) en el aula del campus eran el retroproyector y el carrito de la TV con vídeo VHS.
Recuerdo que teníamos una asignatura llamada algo así como Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación, de duración cuatrimestral, y 3 créditos en la que teníamos temas tan interesantes como: Uso del magnetofón de bobina, parámetros de configuración del sonido de un aula de audiovisuales, el cassette como herramienta didáctica innovadora… Imagino que estaréis tirándoos de los pelos…

Por lo menos se deberían emplear las tecnologías con las que se van a encontrar en las aulas en las que enseñarán en el futuro, en sus centros universitarios, para familiarizarse con ellas, y ver, al menos cómo funcionan, qué se puede hacer con ellas, etc. Conociendo el mundo de la docencia universitaria no sería un vivero de “buenas prácticas educativas en el uso de las TIC” pero por lo menos no seguiría siendo el último reducto del lápiz y el papel.
Siguiendo en esta ruta, que no es la idónea, pero sí una de compromiso,  para sumergir más en el uso de las TIC y en la docencia a quienes vayan a ser docentes, qué menos que trabajar de manera que la colaboración, las presentaciones y el hablar en público ante iguales (gran carencia en la formación de los docentes actuales) fuesen lo común y no la excepción.

Una rémora que tiene la formación del profesorado en la Universidad, y que no se si se solventará con el salto al “plan Bolonia”, es la falta de un aprendizaje realmente enfocado en aprender a hacer, también en las Facultades de Magisterio. Debería existir una red de centros educativos de referencia en la que las personas que se están formando para ser docentes pudieran experimentar de primera mano, a través de la interacción con alumnado y docentes la realidad del mundo educativo, pasando por todos los niveles pertinentes (especialistas pasando por Infantil y todos los ciclos de Primaria) y haciendo uso de las TIC en el aula junto con los grupos en los que entrasen. Además, sería interesante que esos centros fueran tanto completas, como rurales, como unitarias, ya que así se experimentaría por completo la realidad de la educación actual.
Esto se complementaría con las sesiones en la Universidad del tipo de las señaladas más arriba, de colaboración, elaboración, presentación, etc.

El mito de la formación contínua

Hay quien dice que realmente hay docentes que acuden a la formación continua, sí esa que ofertamos en los Centros de Profesores y Recursos (CEP, CPR, CEFIE, CEFIRES, etc.), de manera voluntaria, porque están interesados/as en el tema que se cubre en ese curso, seminario, grupo de trabajo, plan de formación en centro, etc. De hecho yo he conocido a docentes que, a sabiendas de no poder certificar, han insistido en participar en todas las sesiones posibles, pero, como digo, son una rara avis. Lo normal es encontrarse (sí yo he sido de esos, no lo voy a negar) a quienes se apuntan a cuantas más actividades mejor, con la esperanza de rellenar las puntuaciones referentes a formación para la próxima convocatoria de oposiciones, o para el próximo concurso de traslados.

Desde la administración se hace hincapié en que, en el Escuela2.0 no se va a dejar a nadie sin ofertarle la formación, o lo que es lo mismo, si no te formas es porque no te sale de las narices, y por lo tanto, si no empleas los recursos que se ponen a tu disposición por falta de formación, será bajo tu responsabilidad. Esto me lleva a la interesante reflexión de que, si realmente hubiera que “depurar” a las personas que no quieren formarse en el uso de las TIC, tendríamos un déficit de docentes bestial. ¿Por qué? Porque quien quiere formarse lo hace, aunque sea de manera autodidacta, tirando de ensayo y error, preguntando a quien conozcamos que sepa algo de la herramienta en cuestión, tirando de “San Google”, como hemos aprendido muchas personas de este mundillo de las TIC en general, y en especial en la educación.

En Aragón se planteó una especie de formación entre iguales que implicaba que a docentes que demostraban manejo de las herramientas e ilusión por mostrar y compartir lo que sabían, se les libera de docencia para que puedan acudir como “Colaboradores Didácticos del Programa Pizarra Digital de TabletPC” a otros centros de primaria a dar apoyo didáctico a compañeros y compañeras que, bien comenzaban, bien no se sienten seguros del manejo de las TIC en clase, etc.
Esto pinta bien en principio, pero lo que se encuentran a veces es que quien está en el aula tiene una reticencia enorme a compartir ese espacio, como si quien va fuera una persona que acude a fiscalizarles en lugar de a ayudarles, por lo que esta buena idea queda a veces en agua de borrajas, pero en general, tiene una buena acogida tras un cierto periodo de desconfianza.

El papel de la inspección educativa en todo esto

Hilando con la figura de los “Colaboradores Didácticos”, voy a comentar algo que, por desgracia, ocurre a veces. El día que saben que toca una visita de este tipo es cuando el profe o la profe en cuestión ha hecho al alumnado llevar los tablets a clase y trabajar con ellos, el resto del tiempo, como parece que ya está ocurriendo con algunos de los equipos de Escuela 2.0 en algunos lugares, están durmiendo el sueño de los justos en las casas del alumnado, y el del profe, en la proverbial balda del armario del aula.
¿Y por qué hilo esto con lo anterior…?

No es de recibo que el Servicio de Inspección Educativa (con honrosas excepciones, pero ya sabemos que son las excepciones que confirman la regla) se dedique únicamente a fiscalizar la labor redactora de papeles oficiales (PEC, PC, PGA, etc.) del profesorado, o a mirar cuatro libretas, sin tener en cuenta que hay docentes que están, como poco, cometiendo una falta de “malversación de caudales públicos” cuando optan por no emplear los recursos TIC que les han llegado y deciden que PDIs, Tablets, miniportátiles, etc. permanezcan apagados, apartados de la práctica docente.

¿No sería más lógico que el Servicio de Inspección se preocupara de que los docentes hicieran uso de esos recursos financiados con dinero público que se han puesto en manos de los y las docentes? Al fin y al cabo son millones de Euros los que se han puesto en manos de la comunidad educativa, y muchos de ellos van a estar mal empleados, si no están directamente malgastados en equipamientos que nunca se ponen en marcha.

Y de paso, como guardianes que son de la buena praxis educativa:

  1. ¿No deberían estar haciendo lo que hiciera falta para que el profesorado adaptase su manera de enseñar del Siglo XIX a la realidad del Siglo XXI?
  2. ¿No tendrían que estar fomentando el trabajo por proyectos como base para el trabajo por competencias?
  3. ¿No tendrían que estar haciendo un hincapíe real en el uso de las Competencias Básicas y permitiendo la flexibilidad a la hora de hacer agrupamientos?
  4. ¿No tendrían que fomentar permitir la configuración de horarios teniendo en cuenta esos agrupamientos flexibles y que el trabajo por competencias no es privativo de un área en exclusiva, por lo que no deben ir mirando los horarios con la famosa tabla del horario semanal de cáda área, etc.? ¿Y rompiendo la estructura “parauniversitaria” de los IES y su organización por departamentos que tan opuesta es a la filosofía colaborativa?
  5. ¿No deberían de dejar de acudir a los centros educativos a “tocar los papeles”?

La parte técnica del asunto

Desconozco cómo se ha planteado el tema de Escuela 2.0 en el resto de comunidades, pero en Aragón no se ha planteado el tener un equipo de personas que se encarguen de solventar los problemas de tipo técnico que puedan aparecer, lo más parecido es la estructura que se va a heredar del Programa Pizarra Digital de TabletPCs y que os explico a continuación:

  • Fallos de hardware manifiestos, rotura, equipos que no encienden, etc. Osea, lo que requiere destornillador. Eso es competencia de la misma empresa a la que se le compran los equipos, que se compromete a hacer este tipo de mantenimiento.
    Esto es efectivo mientras estás en Zaragoza y cercanías, fuera de ese ámbito la empresa debe subcontratar, y empiezan los problemas (equipos que no se sustituyen cuando hay compromiso de dejar un equipo igual cuando se llevan otro, retrasos de meses en reparaciones, etc.)
  • Problemas de conectividad, normalización de equipos, etc. Osea, el que clipa el cable de red y configura los APs y routers. Esto recae en la figura del Técnico Informatico adscrito a la Asesoría TIC del Centro de Profesores, que son personas que tienen Grado Superior en Informática, y que están becadas, generalmente con muchísima idea de lo que llevan entre manos, mucha capacidad de sacrificio y mucha buena voluntad, pero cuando encuentran algo mejor en el mundo laboral, se van (lógico), o peor, cuando la beca no se puede prorrogar más (es de un año prorrogable por otros 4) se encuentran en la calle.
  • ¿Para todo lo demás? Master… No, en realidad entre los técnicos, asesores, autodidactismo y ganas, pues se van manteniendo las cosas más o menos marchando, pero a un costo muy alto para todo el mundo.

Ahora vamos al meollo de la cuestión: se van a llenar de equipos los Institutos de Aragón, además, se van a sustituir las primeras hornadas de TabletPCs pero ahora con ratio de 1:1 en todas las escuelas, ya sean rurales o completas, se instalan chorrocientas PDIs, y el curso que viene se instalarán en Primaria… Y aquí nadie habla de quién va a mantener en funcionamiento todo este aluvión de equipos informáticos, que, en general, aunque sea por estadística, tienden a fallar.
¿Van a tener que encargarse los docentes del mantenimiento? ¿Quién ajustará la electrónica de red? ¿A quién se le echará encima la gente cuando los equipos empiecen a fallar?

Este es uno de los temas que más vértigo, por no decir cague puro y duro, me da del programa Escuela 2.0, por lo menos en mi comunidad. La cantidad de abandonos, el desencanto general que se puede producir entre el profesorado y la enorme oportunidad perdida que puede ser esto si no hay un mantenimiento técnico a todos los niveles que tenga a todo el mundo contento de usar las TIC.

La evaluación y las TIC

Cuando se trabaja en un proyecto la evaluación es relativamente sencilla, se trata de valorar lo que se han involucrado las personas que participan, si lo que han hecho les ha llevado a adquirir nuevos conocimientos y destrezas, si esa adquisición les lleva más allá de lo que habían sido capaces hasta el momento, si ha habido un auténtico esfuerzo detrás, si el resultado del proyecto es acorde con lo esperado, si lo supera o se queda corto y los motivos para ello…
El problema es que todos estos parámetros son subjetivos, y además, sabemos que todo observador modifica las circunstancias de lo que observa (comportamiento, atención, interés, etc.) y que actualmente estamos en el mundo de las pruebas objetivas (PISA, Evaluaciónes del MEC, Evaluaciones Censales a nivel autonómico…), además de que todos esos parámetros son complicados de reflejar en un cuaderno de notas numéricas del 0 al 10.
Por no hablar de que, si se hace la decidida apuesta por el trabajo por competencias, por narices la manera de evaluar debería ser completamente distinta a la que se viene aplicando hasta ahora, ya que no se mide la capacidad de dominio de una competencia, sino la capacidad del alumnado de superar o no una prueba escrita.

Por todo esto no es extraño encontrarse con docentes que trabajan mucho y muy bien las TIC, pero que, a la hora de evaluar y de presentar resultados en sus Consejos de Evaluación, ya sea a nivel de Ciclo, de departamento o de curso, tienen que llevar sus planillas de notas, en las cuales tienen que reflejar el resultado de las pruebas escritas que han pasado al alumnado. Además las familias piden pruebas tangibles del origen de la nota de los niños, y si ya produce enfrentamiento con ciertas familias el resultado de una prueba más o menos objetiva, ¿qué no ocurriría con evaluaciones dependientes exclusivamente de la observación directa?.

Quizá el combinar una “mega webquest” (el proyecto en si mismo), con una wiki (el portfolio) y con unos Google Docs Formularios de respuesta múltiple sobre ciertas cosas trabajadas a lo largo del proyecto podría solventar esta cuestión, pero queda en manos de quienes leeis esto y de la comunidad educativa en general darle una vuelta al tema de la evaluación.

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17 comentarios

  1. Hola a todos,
    Enhorabuena por este interesante blog.
    Vuestro debate sobre evaluación me interesa especialmente ya que en el marco de un máster en e-learning que estoy realizando en estos momentos nos preguntamos si la utilización de la web 2.0 en el aprendizaje es compatible con la evaluación de los alumnos. ¿Cómo podemos saber que son realmente nuestros alumnos los que realizan las pruebas que les proponemos? Si son colaborativas, en qué medida participa cada uno?Qué validez pueden tener unos ejercicios hechos a través de la web 2.0 si no se realiza una evaluación presencial?
    Me gustaría contar con vuestra opinión en cualquier nivel educativo. Gracias a todos.
    Ana

  2. Muy bien relatado el “meollo de la cuestión” …………….. {…}sus planillas de notas, en las cuales tienen que reflejar el resultado de las pruebas escritas que han pasado al alumnado. Además las familias piden pruebas tangibles del origen de la nota de los niños, y si ya produce enfrentamiento con ciertas familias el resultado de una prueba más o menos objetiva, ¿qué no ocurriría con evaluaciones dependientes exclusivamente de la observación directa?.
    Quizá el combinar una “mega webquest” (el proyecto en si mismo), con una wiki (el portfolio) y con unos Google Docs Formularios de respuesta múltiple sobre ciertas cosas trabajadas a lo largo del proyecto podría solventar esta cuestión, pero queda en manos de quienes leeis esto y de la comunidad educativa en general darle una vuelta al tema de la evaluación.

    …………….y UNA BUENA PROPUESTA.

    • Hola Pepa, gracias por considerar buena mi propuesta, fue algo lanzado al viento, una idea que quizá podría servir, aunque creo que, como siempre, la evaluación que se nos pide y se nos plantea es más un problema que una solución.
      Ahora nos corresponde a cada docente un esfuerzo mediante el cual deberemos encontrar nuestro sistema de evaluar, que sea lo más justo posible, lo más fideligno posible a la realidad del alumnado, acorde con las competencias, y alejado de los modelos del sigo XIX que siguen en práctica en la actualidad.

  3. Muy buenas, he añadido este comentario a esta entrada en el blog de EABE10 y después he visto que había más comentarios por aquí, así que me tomo la libertad de copiarlo aunque sea redundante.

    Muy buenas, qué post más completo, ¡enhorabuena!.

    Me ha dado que pensar, sobre todo el apartado de las tICs y la evaluación. Sin embargo yo añadiría un aspecto más a tener en cuenta a la hora de analizar el lado oscuro: Los usuarios.

    En tu post haces referencia a los profesores como usuarios de las tecnologías, pero ¿qué hay de los alumnos? ¿están dispuestos a moverse también? ¿están dispuestos a asumir ese papel central en el proceso de aprendizaje?

    No se, tal vez es que esté negativo por una mala experiencia evaluando en clase (lo podéis ver en: http://www.cooperaccion.es/component/content/article/35-vida-universitaria/61-evaluacion-y-madurez-del-alumnado ), pero algo me hace pensar que para que funcione la maquinaria, todas las ruedas deben ir engrasadas.

    • Hola Miguel,

      En Aragón tenemos la suerte de que prácticamente la totalidad del alumnado de 3er ciclo de primaria ya está cubierto por el programa de TabletPC, por lo que se van acostumbrando al uso de las TIC en el aula como una herramienta más de la que disponen y con la que pueden hacer sus clases mucho más atractivas, y mejorar su aprendizaje al desarrollar ellos mismos los contenidos.

      En una escuela en la que el profesorado no quiera tomar el camino cómodo de los Libros de Texto Digitales, es fácil que los alumnos se involucren, en la escuela que sigue los modelos del Siglo XIX, el alumnado está tan poco motivado que es casi imposible que no “huyan”.

      Quizá una educación en la que se fomente el involucrarse consiga cambiar un poco el modelo de sociedad del “escaqueo” que acaba derivando en que tus alumnos se vayan de clase en cuanto te giras. ;o)

  4. No comment!
    Chapeau!
    🙂

  5. ¡Cuantas verdades juntas!
    De todos modos los grandes inicios nunca fueron fáciles, así que esperemos que esos docentes entusiastas no pierdan el entusiasmo y hagan de buenos modelos que vayan contagiando al resto.
    La llegada masiva del ordenador como herramienta imprescindible creo que no tiene marcha atrás le pese a quien le pese.
    El gran problema es que hagamos todo este esfuerzo económico, e lo más importante medioambiental y que no sirva para renovar metodologías decimonónicas. Que estemos gastando dinero, la vista de nuestras criaturas y energía a raudales para seguir uniendo con una flecha la suma y el resultado, solo que ahora sale una voz mecanizada que dice ¡bien! o ¡inténtalo de nuevo!
    ¿?

    • Creo que todos/as coincidimos en que el cambio metodológico es la clave de todo este asunto, y que todo este esfuerzo va a ser vacuo si no hay un cambio metodológico de fondo, lo bueno es que se une la entrada de Escuela 2.0 con la implantación de las Competencias Básicas, y si la Escuela en general es capaz de aprovechar este momento, se pueden generar sinergias que cambien el modelo educativo real (no el de las legislaciones, pues el papel lo aguanta todo).

  6. El post recoge, efectivamente, muchas situaciones en las que el desarrollo de las TIC en los colegios no se está haciendo bien. Son muchos los aspectos que no funcionan, así es, pero me gustaría señalar algunas vías de escape, entendiendo que es imposible tener recetas mágicas.

    Formación inicial. Es verdad que hay facultades donde el estudio de las TIC en el aula deja mucho que desear; en otras hay que decir que son ejemplares. De todos modos –ya lo he comentado en alguna ocasión–, no estoy convencido que se hagan bien las cosas cuando se pretende trasladar el modelo TIC imperante en las escuelas, por obra y gracia de la administración educativa, a la universidad. Esta debe acercarse a las TIC desde la reflexión crítica respecto a lo que se está haciendo. No me cabe en la cabeza la imagen de los futuros maestros elaborando unidades con las aplicaciones al uso (jclic, wq, hotpotatoes) ni me los quiero imaginar construyendo su mundo TIC en torno al tabletpc. La formación inicial del profesorado en ese sentido deber ser algo más que la mera repetición de modelos no suficientemente probados.

    Formación continua. Las deficiencias de la formación continua son generalizables a todos los ámbitos y a todas las instituciones. La propia estructura está viciada por otros procesos laterales importantísimos para la vida laboral del profesorado (sexenios, concursos…), algo que a veces se olvida cuando se pretende argumentar que lo único importante es el alumno. Está claro que ese es nuestro objetivo, pero de ahí a pensar que el profesor es un ente sin intereses, ajeno a los vaivenes laborales y que vive exclusivamente por y para su actividad en torno al aula va un enorme trecho. Por otra parte, la actividad de ciertos Centros de Profesores ha de ser cuestionada, pues en realidad actúan cada vez más como correa de trasmisión de los intereses de la administración que como espacio de intercambio y de reflexión. No hay más que ver las líneas prioritarias de formación que se envían a los centros, por ejemplo, desde la Consejería aragonesa. Si además unimos las medidas que revocan las ayudas económicas individuales para la formación del profesorado, tenemos un cóctel donde lo que impera es la prisa, la movilización y la consigna.
    Las modalidades de formación también tienen sus carencias. Pero si he de optar por alguna es por la que se realiza en el propio centro, conociendo las necesidades de los compañeros y tratando de resolver las dificultades con las que nos vamos a encontrar. Para eso es importante que el coordinador TIC, si es el caso, disponga de las horas necesarias para dinamizar todo el proceso. Aquí sí hay que reconocerle a la Consejería la apuesta por esa figura al establecer que hay que concederle el mayor número de horas.
    Otras modalidades como cursos o seminarios adolecen de muchos y variados vicios, que van de la ineptitud manifiesta de ciertos ponentes a la actitud indolente de algunos participantes.
    Aun con todo, la formación que no tiene su contrapartida en el desarrollo práctico no es nada. Y ese es el verdadero talón de Aquiles de la aplicación de las TIC en el aula. Esto es, si resulta que hemos formado a miles de profesores en su uso, pero los resultados obtenidos son a todas luces deprimentes, ¿qué es lo que está fallando?
    Sobre el uso. Cuando una herramienta es funcional, asequible (por su elaboración, por su coste) e incide positivamente en la unidad de trabajo necesaria para elaborar una unidad de producción, entonces la herramienta es nominalmente revolucionaria al promover un cambio rápido y profundo. Cuando este cambio incide en las formas de trabajo, la herramienta puede llegar a ser liberadora. Cuando además su uso se extiende entre amplios sectores de la sociedad, provoca sustanciales cambios socioeconómicos y culturales, y entonces puede decirse que es plenamente revolucionaria en el sentido político del término.
    Fundamentalmente nos encontramos con que gran parte del profesorado es incapaz de asimilar de qué manera la herramienta revolucionaria incide en su producción y si en efecto es liberadora de trabajo. ¿Acaso el profesorado es ciego a la evidencia revolucionaria o es que la herramienta no es tal? Pues tal vez se trate de las dos cosas. Hay que ver las dificultades que ciertos trabajadores presentan en procesos de reconversión respecto a su forma de trabajo (y no nos engañemos: para ciertas generaciones está siendo un cambio radical). Pero también hay que incidir en los quebraderos de cabeza que nos produce una reparación o las conexiones a Internet que no son lo que se merece un colegio.
    De todas formas, es preciso anotar que el cambio se ha iniciado ya y que no tiene vuelta atrás. ¿Que no va todo lo rápido que desearíamos?

    Sobre la evaluación y la fiscalización. En un proceso con tantos claroscuros se hace difícil promover actuaciones que evalúen objetivamente lo que se está haciendo. Si éstas son promovidas desde la administración para glorificar su programa, jamás lograremos explicar fallos y deficiencias. Esas explicaciones han de solicitarse a pie de aula.
    Para terminar, permítame una gracieta. Yo quiero que los inspectores me sigan pidiendo papeles; sí señor, solo papeles; y cuantos más me pidan y ellos lean, mejor. No los quiero como agentes impulsores de las TIC en el aula. Porque, díganme: ¿de verdad los ven capacitados para conocer, dirigir y potenciar esas actividades?

    • Nunca está de mas contemplar las propuesta, aunque hay cosas de tu comentario que me llevan a preguntarme:

      ¿Existe un modelo de uso de las TIC en el aula suficientemente probado?
      Si existe… ¿Es compatible ese modelo con el cambio metodológico que debería venir con las Competencias Básicas?

      Hablando de la formación continua creo que no me he dejado los “procesos laterales” que nombras.
      En cuanto al papel como lugar de intercambio, reflexión y polo de innovación educativa… en todos lados cuecen habas, y en algunos sitios intentamos favorecer la innovación, sin dejar de lado que los propios docentes prefieren pagar por un “curso en línea” de 101 horas a ciertos sindicatos que hacer cosas innovadoras o cursos de los que realmente puedan sacar un beneficio para su docencia.
      Sobre los ponentes, los hay que son la bomba y otros que apestan, igual que asistentes a los cursos… Hay veces que no se puede hacer mejor cesto con los mimbres con los que se cuentan.

      En la evaluación yo hablaba de la evaluación en el aula, al alumnado, la de los procesos, la promueva quien la promueva, suele ser falsificadora, pues pasarla ya hace que deje de ser objetiva pues ya lo dijo Heisenberg en su principio de incertidumbre: La medición condiciona la situación de lo medido.

      En cuanto al Servicio de Inspección, creo que debería reinventarse, pero no ser impulsores en si mismos. Su labor de control, como su nombre indica, debe redirigirse, adaptarse a los nuevos tiempos y ser más facilitadora, no una rémora.

  7. En mi modesta opinión creo que es preciso un giro dentro de los sitemas de evaluación.
    Creo que la evaluación de los alumnos debería ser, en gran medida, externa.
    Esta evaluación podría tener lugar en determinados momentos de la formación y resolvería el problema que el evaluador de resultados fuese el mismo que el propio profesor.
    Creo que el profesor puede llevar a cabo la evaluación formativa mientras que el evaluador externo podría llevar acabao otros tipos de evalaución.

    • Creo que aquí nos estamos metiendo en terrenos muy pantanosos, si planteamos una evluación externa, ya que habría que saber qué tipo de externalización planteamos:

      Si es externa al profe o a la profe que da la asignatura: otros/as profes de inglés del mismo cole, por ejemplo
      Si es externa al centro: Otros/as profes de otros centros cercanos.
      Si es externa al sistema educativo: Empresa privada que pasa pruebas estandarizadas.

      Cuando se habla de externalización se suele ver como la empresa privada que toma muestras (realiza unas pruebas estándar), las analiza (compara los resultados de cada alumno y alumna contra el resultado que deberían obtener si supieran dar todas las respuestas correctas), y elaboran una hipótesis (en tal clase hay un x% de suspenos, y un x% de aprobados de los cuales un x% son notables o sobresalientes).

      Yo planteo que la evaluación (no se nos olvide que viene del mundo de la empresa y de la producción en cadena) de primeras, cambie de concepto que se deje de medir contra estándares, ya que ni nuestro alumnado (la materia prima) es estándar (cada uno y una son de su padre y de su madre, y además tienen circunstancias cambiantes en todo momento), ni nosotros/as los y las docentes (que vendríamos a ser un remedo de maquinaria y operario) somos estándar tampoco.

      Y a partir de eso, empezar a plantear otras maneras de evaluar que sean admitidas y admisibles por el conjunto de la comunidad educativa.

      • Ciertamnet no es ni fácil ni sencillo el tema de la evaluación externa, pero creo que tarde o temprano se aboradará.
        Entre otros motivos está la posibilidad que ofrecen las NT de evaluar. Lo que creo es que para que se evalúe de manera justa, equitativa y positiva debe llover mucho y se deben crear equipos de profesionales evaluadores, tema interdiscplinar que puede requerir desde psicólogos, psicopedagógos y todo un equipo de profesionales muy preparados.
        Sin las NT no lo creo ni viable ni posible.
        Creo que sólo es planteable si se destinan los recursos necesarios, cosa que actualmente no es viable, pero sí se deberían poner las primeras ideas al respecto.

  8. Hola.

    Hay otro lado oscuro. El de la actitud del equipo directivo en los centros.

    Como lo importante es el hecho (tampoco quiero entrar en un enfrentamiento directo con nadie y tendré que intentar convencer con paciencia ¿pero hasta cuándo?), lo relato como anónimo.

    Hace tiempo puse en marcha un aula virtual para el centro.

    Hace poco me pareció interesante crear un curso-espacio para abordar temas del centro y otro sobre coordinación TIC.

    Bien. Pedí apoyo al equipo directivo para convocar una reunión. Muchos compañeros ni aparecieran, y eso que pedí al director expresamente que insistiera en ello, que lo veía interesante para favorecer la coordinación entre el profesorado; la respuesta fue que simplemente lo convocaría como una reunión más y sin incidir ni siquiera en su conveniencia. A eso, se sumó, que sólo 4 compañeros trajeron las claves que les había dado (y eso que estaban avisados).

    Pero el comentario del director en medio de esa reunión, en tono de broma pero también se serio, me dejó más bien helado.

    Al presentar el curso de temas generales, al ver que existían foros para los diversos ciclos, el comentario fue: “Eso lo puedes quitar” (refiriéndose a los foros de coordinación). El simple hecho de nombrar la palabra foro le pareció no sé si una inutilidad o un peligro.

    Al final, se queda como un espacio en el que el director me sube archivos para que luego los publique en la página web del centro. Y, por ahora, nada más. Aunque los foros seguirán ahí, para si algún día se produce el milagro transformador.

    Sí. El equipo directivo tiene mucho que ver. Y si sólo hay un interés de salir del paso con el tema de la Integración TIC, la posibilidad de coordinación de los docentes en cuanto al TICD se reduce al mínimo.

    Ese es otro lado oscuro.

    Puede que la inspección no actúe, pero allí donde hay equipos directivos comprometidos seriamente con el TICD, todo funciona mucho mejor; y los recursos y decisiones útiles se sacan muchas veces hasta de donde menos nos imaginamos.

    Saludos.

    • Es verdad que quedan muchos lados oscuros por tocar, posiblemente a cada persona que lea este post y el anterior piense “pues anda que si yo contara…”, y para esto están las respuestas que vais dejando en el Blog.

      Comparto contigo que la actitud de los Equipos Directivos hace mucho, ya lo dije en la respuesta a un comentario anterior, si no recuerdo mal, que los hay que no ven o no quieren ver la realidad de su centro y de las TIC, los hay que piensan que su centro es la repera tecnológica y que todo el claustro es usuario regular y entusiasta de las TIC, y otros que ven las TIC como un engorro que añadir a la práctica docente.

      En cuanto a lo que tú planteas, me parece ver en la actitud del Director un cierto afán de control de lo que se hace y se deshace en el centro, le gusta poder controlar, y el no favorecer que la gente acudiera a la reunión, y el proponerte que ni abrieras los foros, pueden apuntar en ese sentido. También habría que ver el nivel de implicación del claustro de tu centro, porque sí es un claustro poco implicado en general, tanto en compartir cosas como en participación, quizá estaba constantando la realidad de que no vas a poder hacer que la gente se mueva y participe por mucho foro que les habilites.

  9. Impresionante texto, con muchas verdades de esas que duelen a propios y extraños, pero más vale así que engañarnos durante mucho tiempo.
    La parte de la inspección es la que hemos estado tratando esta semana en Twitter y en la escuela… no es posible que su función se centre en la parte burocrática de la educación, cuando es lo que menos importancia tiene. Nuestra profesión es eminentemente práctica y el papeleo es muy subjetivo. Más valiera que se ocupasen en garantizar esa misma práctica.
    En cuanto a la formación del profesorado en TIC, creo que se debería hacer de manera específica, en el centro educativo y fomentado por el equipo directivo. Es una metodología para el aula, no se puede considerar como un cursillo de formación individual.
    Lo comentaba esta tarde en Twitter: se necesita empezar la casa por la base, formación, equipo de mantenimiento, recursos, y el final serían los chicos. Se ha empezado justo al revés y ahora nos estamos encontrando la desorganización y el desencanto.
    En lo de la evaluación ya no me meto. A mí me obligan a presentar números, boletines, papeles e incluso modelos de examen, así que no tengo nada que hacer.
    Más que seguir esperando.

    • En Aragón el tema de la formación va aparejado a la adopción del proyecto por parte del centro, así cada centro que entraba en el tema de los TabletPC tenía la obligación de hacer un seminario en el que participaba todo el profesorado de 3er Ciclo (tutores + especialistas) y que se dirigía a buscar aplicaciones didácticas de las herramientas y los programas que aportaba el TabletPC, y que se engranaba con otro que se hacía desde y en el Centro de Profesores, en el que se mostraba el manejo de esas herramientas y programas, y se aportaban las primeras ideas sobre apliaciones didácticas.

      El problema es que hay Equipos Directivos, que, o no ven, o no quieren ver la realidad de su centro, y que se apuntan a todo lo que lleve aparejado dinero o equipamientos, y luego así nos va a los que tenemos que lidiar con el profe raso de dicho centro…

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